Esta hermosa sesión de fotos es otro ejemplo de los lazos que se crean cuando el trabajo se realiza con compromiso y profesionalismo. Primero tuve la oportunidad de ser el fotógrafo de su boda en Quito y, con el paso del tiempo, volvieron a confiar en mí, esta vez para una emotiva sesión de fotos maternales, ya que estaban esperando a su primer hijo.
Fue un verdadero privilegio volver a acompañarlos y inmortalizar estos momentos para la eternidad, capturando la emoción, la conexión y la ilusión de esta nueva etapa en sus vidas. Aprovechamos la luz cálida del atardecer para realizar fotografías en exteriores, creando imágenes naturales y llenas de vida.
Además, logramos hermosas fotografías en el interior, utilizando la luz que entraba por la ventana y que, al mezclarse con las sombras, dio como resultado imágenes íntimas, delicadas y llenas de atmósfera. Una sesión pensada para contar su historia de una manera auténtica y atemporal.



































