Villa Fiorenza, con sus hermosos jardines y su luz mágica, fue el escenario perfecto para la unión de esta hermosa pareja. Pero lo que verdaderamente me inspiró a capturar cada momento de este día especial fue la energía y el amor que emanaban de ellos. Me encanta sumergirme en las bodas que fotografío, no solo como un observador, sino como un participante que se deja llevar por la emoción y la alegría del momento. Y esta pareja me permitió hacer justo eso. Cada foto que tomé fue una reflexión de la conexión y el amor que compartían. Desde los momentos íntimos y emotivos hasta los instantes de pura alegría y celebración, cada imagen cuenta una historia de amor y compromiso. Disfruta de esta galería de fotos, donde la belleza de Villa Fiorenza se une a la magia de este día especial.»
























































































































