Cuando conocí este lugar hace ya varios años, como fotógrafo de bodas lo primero que supe es que debía traer una pareja de novios para retratarla, no era una búsqueda fácil porque implicaba caminar 6 horas, acampar 3 días y soportar frío, no todos los novios están dispuestas a ello, pero tuve la suerte de conocer a Angelica y Victor una hermosa pareja que le apostaron a mi sueño de viajar a esta hermosa montaña para retratar su amor, cuando llegamos luego de viajar 4 horas desde Quito no dejaba de llover, nos fuimos a dormir con la esperanza que al amanecer el clima cambie, pero al despertar llovía de igual forma que la noche anterior, y las 6 horas previstas se convirtieron en 14 horas de caminata con lodo hasta las rodillas y cargando maletas y equipo fotográfico, pero las ganas y el amor que se tienen ellos dos fue mas fuerte que el cansancio y el miedo ( nos separamos y se extraviaron ) tampoco les importó que les despierte a las 2AM en un frío que de seguro bordeaba los 0 grados y que fue el momento cuando se despejó y pudimos observar El Altar en un mar de estrellas, tampoco tuvieron problema en volver a bajar durante 7 horas por el mismo camino, Victor lo hizo con traje corbata y botas jaja. A la final lo más bonito de esta aventura no son las fotos sino la experiencia que hay detrás de cada imagen y que este viaje haya sido la excusa para conocer a unos chicos que se han convertido en grandes amigos míos desde ese día.